Resumen capítulo 1: El puzzle Latinoamericano


América Latina es percibida como el fantasma del Leviatán, sin embargo, a lo largo del capítulo dicha noción es cuestionada por el autor. La idea de un Estado con la capacidad de controlar, determinar y oprimir a tantos resulta inconcebible en nuestro continente por la fuerte presencia del neoliberalismo. La existencia de este supuesto “Leviatán” impide el desarrollo pleno y el avance de las sociedades latinoamericanas, considerándose un peso muerto. 


El Estado puede ser definido de manera general como el centro institucional de la autoridad política del cual dependen los regímenes, y cumple la función de distribuidor de los bienes públicos (servicios y recursos) y la violencia organizada (Centeno, 2002). Los Estados Latinoamericanos, por el contrario, presentan fallas al ejecutar sus funciones, como la mala distribución de los recursos (representados en la salud, educación, transporte, etc.); falta de identificación colectiva por parte de los ciudadanos (no existe un identificador común para que ellos se sientan pertenecientes a un colectivo dentro de la nación); problemas de seguridad (incapacidad de proteger a los ciudadanos del crimen organizado); mal funcionamiento de los sistemas legales y judiciales; dependencia de otros Estados; inflacion; y, finalmente, el débil ejercicio de poder por sobre sus ciudadanos. El autor explica que estos problemas radican en la disolución del poder debido a la relativa capacidad institucional (Centeno, 2000). Lo que realmente diferencia al verdadero Estado (basado en los Estados occidentales) de los Estados Latinoamericanos son los conflictos bélicos (o guerras convencionales). 


El principal argumento de este texto es descubrir la real razón detrás de la ineficacia de los Estados Latinoamericanos, además de establecer una relación entre los conflictos bélicos y la formación de las instituciones y Estados fuertes. 


  • ¿Cómo surgen los Estados? 


En general, los Estados Latinoamericanos suelen ser limitados y débiles, por lo que resulta interesante comprender cómo se conforman, obteniendo diferentes miradas a partir de la visión del autor, quien menciona cómo se generan los Estados y las distintas dinámicas que se producen a partir de aquello.


Centeno (2002) expresa que en los Estados Unidos el Estado se ve representado como un espacio en donde los miembros de una comunidad pueden expresar sus opiniones y tomar decisiones como colectivo, sin la interferencia de este mismo, ya que este funciona como el reflejo y representación de los intereses ciudadanos para luego actuar sobre ellos. En cambio, los Estados Latinoamericanos presentan dos perspectivas: la de un Estado coercitivo, manipulador y centralizado; y la de “sociedades fuertes y Estados débiles” (Migdal citado por Centeno, 2002 p. 12) que revisa la “manera en que la política se compromete con los grupos sociales, lo que debilita el Estado”. (Centeno, 2002 pág.12).

Luego, el autor hace una revisión sobre el Estado y sus funciones basándose en Max Weber; ¿Quién dice que el Estado está encargado de


“crear las condiciones bajo las cuales se desarrollan las relaciones entre los miembros de la sociedad, que además impone los fundamentos institucionales necesarios para una economía de mercado y un orden legal burocrático mediante la dominación o la imposición del control sobre la violencia” (Centeno, 2002 p.12 y 13).


Basándose en la revisión de la conceptualización del Estado (y las relaciones entre autonomía de este frente a los actores políticos), el autor destaca dos teorías de la formación del Estado que se aplican a América Latina, intentando además, responder a la pregunta ¿Por qué los Estados e instituciones Latinoamericanas son débiles?

El autor comienza explicando la teoría de la dependencia, la cual propone que los Estados que alguna vez pertenecieron a una colonia (sociedad ex-colonial) no podrán desarrollar sus instituciones y sus respectivas funciones necesarias para gobernar y dirigir un país. Esto sucede debido a que el Estado sigue siendo dependiente en el ámbito de las relaciones económicas exteriores, ya que los países con los que se relacionan (usualmente potencias) ejercen una fuerte influencia, por lo que nunca son arenas (bajo la terminología de Weber). imparciales, ya que necesitan la aprobación de los países que tienen influencia sobre ellos, bajo ese contexto, estos países no pueden existir sin el apoyo de otros.


La siguiente teoría trata de explicar el levantamiento del Estado desde una perspectiva internacional e histórica; y su enfoque ya no es el de las instituciones y su fortaleza, sino que se enfoca en las funciones básicas del Estado, siendo la principal la defensa ante la violencia, ¿qué mecanismos ocupa el Estado para defender su territorio de amenazas externas? (Centeno, 2002). Esta teoría es la de la perspectiva belicista. El autor menciona que adoptará este enfoque para el estudio de la conformación y fortaleza de los Estados de Latinoamérica, en dónde utiliza lo planteado por Geoffey Best, quien expone que “La sociedad humana organizada políticamente se convierte en un Estado, y los Estados se distinguen entre sí por sus habilidades para pelear o protegerse a sí mismos de los demás Estados” (Best citado por Centeno, 2002 p.15) 

En ese sentido, todos los Estados pueden ser identificados bajo el mismo contexto, los conflictos bélicos; pero, ¿por qué? porque la guerra determina e involucra todos los aspectos del Estado, además de tener efecto en la conformación de las instituciones y la manera en que éstas se desarrollarán posteriormente. 

La teoría o perspectiva belicista “analiza claramente la contribución del ambiente internacional al desarrollo del Estado” (Centeno, 2002 p16) y estudia las dinámicas entre la guerra y la construcción del Estado. Gracias a esto el autor establece una relación entre la ausencia de la guerra y la formación de los Estados frágiles. Pero, ¿qué hace frágil a los Estados? El autor indica que la violencia que debería estar dirigida hacia los conflictos bélicos entre Estados sucede dentrodel Estado. 

Para explicar esta violencia, Centeno (2002) propone analizar las relaciones entre distintos entes del Estado bajo dos niveles distintos, micro y macro. El nivel micro estudia los rasgos psicosociales y las condiciones que ayudan a explicar la barbaridad que se observa en el desarrollo de las guerras, mientras que el nivel macro analiza las distintas formas de organización en las que la guerra se desarrolla. La diferencia principal entre los Estados Latinoamericanos y los Europeos es la diferencia entre la organización bélica; Además, la intervención en los problemas domésticos por parte de las potencias internacionales para “mantener” la paz ha llevado a los Estados Latinoamericanos a equilibrios políticos impuestos (statu quo) que impiden el desarrollo pleno de sus instituciones.


  • Guerra limitada y Estados limitados.


Dentro de este subtítulo el autor aborda la relación entre la conformación del Estado independiente y la guerra. Según lo propuesto en el libro y por múltiples teóricos que abordan la misma temática bajo el contexto europeo (Tilly, 1992; Skocpol, 1984), las guerras totales son las que dan origen a los Estados y al respectivo sentimiento de unidad entre los ciudadanos ( identificación con la nación), debido a que, según Centeno (2002) la unidad surge cuando se dejan de lado los intereses personales y la sociedad trabaja en conjunto en contra del enemigo. Las “guerras totales” se caracterizan por la letalidad de sus batallas, las zonas de ataque (que pueden incluir el ataque a civiles) y la militarización e ideologización de la sociedad. Esta movilización de la nación emergente para realizar la guerra total, da a conocer la preexistencia de un orden y movilización que facilitan a que la nación surja. 


En el caso latinoamericano, en cambio, surgieron las “guerras limitadas” que son descritas por Centeno (2002) como conflictos de corta duración, con un límite geográfico determinado que involucra a ciertos miembros de la sociedad, por ende, la movilización política de la sociedad en pos de un objetivo común (derrotar al enemigo) no existe . Estas guerras limitadas generan conflictos internos, y al mismo tiempo crisis y deudas. Los efectos de las guerras limitadas son de largo plazo, produciendo costos que los Estados emergentes no pueden cubrir, y en vez de “construir Estados en sangre y hierro, los construyen de sangre y deuda” (Centeno, 2002, p. 23).


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